Lipedema (retención de liquido y dolor de piernas)

Muchas pacientes consultan por retención de líquido y dolor de piernas. Una de las causas puede ser el lipedema, una entidad clínica que afecta fundamentalmente a mujeres, y que consiste en una alteración en la distribución de la grasa, que se acumula de forma anormal y simétrica desde la cadera hasta los tobillos, confundiéndose con obesidad, linfedema y otros tipos de edema. El hecho de que el pie este respetado, y no te tenga tanta retención de liquido como el resto de la pierna, es un signo muy característico del lipedema

Aunque hay pocos estudios acerca de sus etiopatogenia si que se sabe que tiene un componente genético, afectando a varios miembros de una misma familia.

¿Qué síntomas provoca el lipedema?

Los primeros síntomas suelen aparecer en torno a la pubertad, y van aumentado conforme se cumplen años. Ademas de una hinchazón simétrica de toda la pierna, desproporcionada con el resto del cuerpo, causa sensación de pesadez y se puede acompañar de una hipersensibilidad al dolor (cualquier leve presión sobre la piel se siente dolorosa) y por fragilidad capilar, lo que causa frecuentes hematomas espontáneos ante mínimos traumatismos.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico, basándonos sobretodo en una exploración física característica: ambas piernas aumentadas de tamaño de forma difusa, pero con el pie respetado. El problema fundamental viene a la hora de distinguirlo de otros cuadros de edema, por lo que puede ser necesario realizar una ecografia doppler del sistema venoso (para descartas patologia venosa), una linfografia (para descartar linfedema), o un estudio cardiaco (para descartar un edema cardiogénico).

¿Cual es su tratamiento?

El tratamiento es individualizado y debe adaptarse a la situación clínica de cada paciente.

La causa del lipedema no radica en una mala alimentación y, por ello, las dietas y las curas de ayuno no lo solucionan, el sobrepeso y la obesidad deben tratarse con consejos nutricionales y programas de ejercicio físico, retomando hábitos alimentarios saludables y tratando de alcanzar gradualmente el peso corporal idóneo.

No existen fármacos para esta patología, pero sí medios físicos y de electroterapia que pueden mejorar la situación clínica y funcional de los pacientes. El médico en la consulta diseñará un plan de tratamiento específico para cada caso, combinando los siguientes métodos:

Prendas de contención: son fundamentales y deben formar siempre parte del tratamiento, dado que mantienen los efectos conseguidos con las técnicas de drenaje y eliminación de grasa.
Drenaje linfático manual.
Presoterapia.
Ondas de choque.
Mesoterapia.
Radiofrecuencia.
Láser de Neodimio Yag, si hay flaccidez asociada.
La liposucción puede ser una opción terapéutica para casos muy seleccionados, que deben valorar nuestros Cirujanos Plásticos especializados.