Varices en la mujer

varices en la mujer embarazada

El hecho de sean mas frecuentes las varices en la mujer se debe a la hiperpresión venosa en las piernas durante los embarazos y sobretodo a la acción de las hormonas sexuales (fundamentalmente la progesterona) que dilatan la pared venosa. En 2009, unos investigadores croatas encontraron que las mujeres con niveles más altos de progesterona durante el embarazo tenían una mayor incidencia de varices que aquellas con niveles más bajos de progesterona. Los investigadores en este estudio concluyeron que el embarazo por sí solo no era el único factor de riesgo para el desarrollo de varices, sino que era mas influyente los niveles de progesterona que ocurrieron durante el embarazo.

Varices y Anticonceptivos o Píldora.

La píldora debería evitarse en las mujeres con antecedentes de varices, o al menos usarse solo en periodos cortos y no asociada a otros factores de riesgo como el tabaquismo. Es muy frecuente que muchas mujeres consulten por la aparición relativamente brusca de pequeñas varices, síntomas de pesadez de piernas, o de un trombo,  tras haber comenzado a tomar la píldora. 

Varices y Embarazo

El embarazo también esta muy relacionado, y sus efectos sobre el desarrollo de varices suele ponerse de manifiesto a partir de la  segunda gestación. Las causas son diversas. Por un lado, la progesterona (que es la hormona fundamental del embarazo) relaja la pared venosa, haciéndola más fácilmente dilatable. Por otro lado, el útero comprime las venas del abdomen dificultando el regreso de la sangre al corazón.  Esto genera problemas de flujo, y si genéticamente la mujer dispone de unas venas “débiles”, éstas se dilatan y dan como resultado unas varices que aunque mejoran, no suelen desaparecer totalmente tras el parto. Por ello, es aconsejable que las mujeres con varices planifiquen su embarazo, de manera que el último trimestre coincida con una época no muy calurosa y puedan usar una media elástica preventiva. Estas varices en la mujer embarazada ademas de en la piernas pueden aparecer a nivel de la vulva (varices vulvares).  

También, en relación con el embarazo y las varices hay que tener presente el alto riesgo de trombosis que existe durante el mismo, especialmente durante los días siguientes al parto. Es imprescindible que estas mujeres prevengan este riesgo, bien sea habiéndose tratado las varices previamente o extremando su profilaxis con medias y heparina. El problema de esta trombosis no solo son los riesgos de embolia y muerte, sino el posterior desarrollo de complicaciones, ya que aunque se resuelva el trombo las venas quedan dañadas. Casi todas las mujeres que desarrollan ulcera venosa tienen como antecedente un problema de este tipo durante un embarazo, que en la mayoría de casos paso desapercibido o no fue suficientemente valorado.

Varices y Menopausia

 

Varices y Congestion pelvica.

En muchas mujeres los embarazos pueden causar varices en la pelvis alrededor del útero. Estas varices además de causar el ‘Síndrome de Congestión Pélvica’ (dolores menstruales, relaciones sexuales dolorosas, etc.), pueden estar conectadas con las venas de la pierna y ser causas de las varices. En estos casos “es fundamental un correcto diagnostico, ya que el tratamiento no solo se debe aplicar en varices de la pierna, sino también sobre las varices pélvicas, si no quiere que fracase su tratamiento.  Es como pintar una casa sin arreglar las goteras. Vuelven a aparecer.  Por ello “es imprescindible que las varices las trate un flebólogo que haga un preciso diagnostico clínico y ecográfico. En la medicina actual es imposible que un especialista pueda estar al día de todos los avances que se van produciendo, por lo que es imprescindible una especialización por enfermedades concretas. Un flebólogo está formado específicamente en este campo, y se dedica preferentemente, o en ocasiones de forma exclusiva, a la patología venosa y linfática.